No solo el luto esta de rigor en el banquete de saló, lo demás está siempre recio.
La difamada elefanta se juega el nombre, en el único puesto libre que queda mas allá de la demolición o extinción, son ciclos retorcidos sin ningún tipo de pavor.
Tierra firme y libre de la mala semilla que me nace a diario, vueltas sin más sobre el despojo en que voy haciendo el texto inicial.
De la prosa que promuevo un nuevo paradigma a los enanos, una nueva religión de los gusanos, nada de lo bello está presente en el texto germinal.
Solo la premonición de lo novó bello siempre en los ojos de la ternura arrecha de amor
Dicho de lo eterno, de lo sabido, de lo pasajero y mortuorio como fanal tenue que instiga a las polillas.
Sigo endecho el camino que me trazó la epifanía en su transcurso por mi vía.
La única razón es la de la maga sonriente, la única tutora en el abismo del sexo y la piedad.
Presiento la sequedad de las palabras una vez y empiezo a rumiar la yerba por lo mejor que se y que puedo decir ahorita.
Mis trazos pincelados de tersa mano y suave carácter no tienen su posada en esta madrugada inocua.
No digo lo que siento por no estremecerme y berrear, no digo lo que siento allá en el fondo mismo de mis huestes de inteligencia y amor, no digo lo que siento por no sentir la derrota en mis ojos desmesurados de sal.
Eres después del agua, eres después del viento eres mi consejero y biotiempo.